¿Cuándo acudir a terapia de pareja? 7 señales para pedir ayuda

¿Cuándo ir a terapia de pareja? 7 señales de que puede ayudaros
Rocío Díaz Callejo
Psicóloga General Sanitaria

Quizá lleváis un tiempo sintiendo que algo ha cambiado en vuestra relación. Seguís compartiendo vuestra vida, pero las conversaciones son cada vez más difíciles, las muestras de cariño han disminuido o tenéis la sensación de que ya no os entendéis como antes.

Puede que uno de los dos piense que necesitáis ayuda mientras el otro considera que estáis pasando por una mala etapa y que todo terminará solucionándose.

Y entonces aparece una pregunta: ¿cuándo es el momento de acudir a terapia de pareja?

Muchas personas esperan hasta que la relación está muy deteriorada para plantearse buscar ayuda. Sin embargo, no es necesario llegar a una situación límite.

La terapia de pareja también puede ser útil cuando estáis atravesando una transición importante, tenéis dificultades que no conseguís resolver o necesitáis comprender qué está ocurriendo antes de tomar decisiones sobre vuestra relación.

A continuación, te explicamos siete situaciones en las que puede ser recomendable valorar la ayuda de una psicóloga especializada en terapia de pareja.

¿Puedo tener depresión si sigo haciendo mi vida normal?

Seguir trabajando, cuidando de tu familia o cumpliendo tus obligaciones no descarta que estés atravesando un problema de salud mental.

A veces, mantener la rutina exige un esfuerzo que los demás no ven. Quizá haces lo que tienes que hacer, pero sientes que cada tarea requiere mucha más energía que antes.

También puede que te resulte difícil reconocer tu propio malestar porque todavía eres capaz de responder a lo que se espera de ti.

No obstante, funcionar en el día a día no es una prueba de que tengas depresión, del mismo modo que sentirte desanimada no permite establecer un diagnóstico

Para comprender qué ocurre, es necesario valorar el conjunto de los síntomas, su duración, tus circunstancias y su impacto en tu bienestar.

  1. Tenéis los mismos problemas y no conseguís resolverlos

Todas las parejas atraviesan desacuerdos. Tener opiniones diferentes sobre la convivencia, el dinero, la familia o el tiempo compartido no significa necesariamente que exista una crisis.

La dificultad aparece cuando los problemas se repiten, los acuerdos no llegan a cumplirse o cada intento de solucionarlos genera un malestar mayor.

A veces, incluso habéis dejado de hablar de determinados temas porque sabéis cómo va a terminar la conversación.

En estas situaciones, acudir a terapia puede ayudaros a comprender qué está impidiendo que encontréis una solución y qué cambios necesita cada uno.

No se trata de aprender a estar siempre de acuerdo, sino de encontrar formas de afrontar las diferencias sin deteriorar continuamente la relación.

Si os reconocéis especialmente en las discusiones repetitivas, podéis leer también nuestro artículo «Discutimos por todo: por qué pasa y cómo dejar de pelear», donde abordamos este problema con mayor profundidad.

  1. Sentís que os habéis distanciado emocionalmente

No todas las dificultades de pareja se manifiestan mediante discusiones.

En ocasiones, la convivencia parece funcionar, pero ha desaparecido una parte importante de la conexión emocional.

Seguís organizando la casa, atendiendo las responsabilidades y compartiendo decisiones cotidianas, pero apenas encontráis momentos para hablar de cómo os sentís, disfrutar juntos o mostraros afecto.

Quizá uno de los dos empieza a pensar que sois más compañeros de piso que pareja.

Este distanciamiento puede aparecer de forma gradual. Las responsabilidades, el cansancio y las dificultades personales pueden hacer que la relación vaya perdiendo espacio sin que ninguno sea plenamente consciente de ello.

La terapia puede ayudaros a explorar cómo habéis llegado a esta situación, qué significa la distancia para cada uno y si ambos deseáis trabajar para recuperar la conexión.

También permite valorar si estáis viviendo una etapa de menor cercanía o si existen dificultades más profundas que necesitan abordarse.

  1. Ha ocurrido algo que ha deteriorado la confianza

Una infidelidad, una mentira importante o el incumplimiento de determinados acuerdos pueden modificar profundamente la seguridad que sentimos en una relación.

A veces, la persona que ha sufrido la ruptura de confianza necesita hablar sobre lo ocurrido, mientras que la otra desea dejarlo atrás cuanto antes.

Esta diferencia puede generar un nuevo conflicto: una persona siente que todavía necesita respuestas y la otra interpreta que nada de lo que haga será suficiente.

En terapia de pareja es posible abordar el impacto de lo sucedido, explorar las responsabilidades y comprender qué necesitaría cada persona para valorar si quiere reconstruir la relación.

Sin embargo, acudir a terapia no obliga a perdonar ni garantiza que la confianza vaya a recuperarse.

En algunos casos, el trabajo también puede ayudar a reconocer que uno de los miembros no desea continuar o que no existen las condiciones necesarias para reconstruir el vínculo.

  1. La llegada de los hijos o un cambio vital ha afectado a vuestra relación

La llegada de un hijo, un cambio de trabajo, una enfermedad o una situación familiar difícil pueden modificar profundamente la organización de una pareja.

Quizá antes teníais tiempo para vosotros y ahora gran parte de vuestra energía está dedicada a otras responsabilidades.

Después del nacimiento de un hijo, por ejemplo, pueden aparecer diferencias en la crianza, cansancio, falta de intimidad y dificultades para repartir las responsabilidades.

También es posible que uno de los dos sienta que ha perdido su lugar dentro de la relación o que sus necesidades han quedado en un segundo plano.

No significa que tener hijos provoque necesariamente una crisis, sino que la transición puede exigir una reorganización importante de la vida en pareja.

Cuando esta adaptación está generando malestar, la terapia puede ayudaros a comprender cómo está viviendo cada uno la nueva etapa y qué cambios necesitáis para cuidar tanto de las responsabilidades familiares como de vuestra relación.

  1. Tenéis dificultades con la intimidad o la sexualidad

La sexualidad puede cambiar a lo largo de una relación. El deseo, la frecuencia de las relaciones sexuales y las formas de expresar intimidad no tienen por qué mantenerse siempre iguales.

El problema puede aparecer cuando las diferencias generan sufrimiento, rechazo, presión o dificultades que no conseguís abordar.

Por ejemplo, una persona puede necesitar mayor cercanía sexual mientras que la otra experimenta menos deseo. También pueden existir dificultades relacionadas con cambios físicos, estrés, experiencias anteriores o problemas emocionales.

Es importante no interpretar automáticamente la falta de deseo como una falta de amor.

Tampoco es adecuado convertir las relaciones sexuales en una obligación para mantener satisfecha a la pareja.

La ayuda profesional puede permitir explorar qué está ocurriendo, cómo vive cada uno la intimidad y qué tipo de intervención puede ser ad––ecuada.

En algunas situaciones puede resultar conveniente complementar la atención psicológica con una valoración médica o con profesionales especializados en sexología.

¿Cuándo ir a terapia de pareja? 7 señales de que puede ayudaros
  1. Uno de los dos se plantea continuar la relación y el otro no sabe qué está pasando

A veces, una persona lleva tiempo sintiéndose insatisfecha y ha empezado a plantearse una separación, mientras que la otra considera que la relación todavía funciona.

Esta diferencia puede generar mucha incertidumbre.

Quizá uno de los dos quiere introducir cambios importantes y el otro no entiende por qué lo que antes parecía suficiente ahora ha dejado de serlo.

También puede ocurrir que ambos tengáis dudas, pero os resulte difícil expresarlas por miedo a hacer daño o precipitar una decisión.

En estas circunstancias, la terapia puede ofrecer un espacio para explorar qué está viviendo cada uno, qué necesidades han cambiado y qué posibilidades existen.

El objetivo de la terapia de pareja no tiene por qué ser mantener la relación a cualquier precio.

En ocasiones, el trabajo consiste en valorar si ambos deseáis continuar y qué cambios estaríais dispuestos a realizar.

En otras, puede ayudaros a comprender vuestras diferencias y afrontar una separación de manera más respetuosa.

  1. El malestar está afectando a vuestro bienestar individual

Una relación puede atravesar dificultades sin que ello implique necesariamente un problema psicológico en sus miembros.

Sin embargo, cuando el malestar se mantiene en el tiempo, puede empezar a afectar a otras áreas de vuestra vida.

Quizá te cuesta concentrarte en el trabajo, has perdido interés por actividades que antes disfrutabas o sientes una preocupación constante por lo que está ocurriendo con tu pareja.

También puede suceder que hayáis empezado a evitar vuestra casa, determinadas conversaciones o los momentos de intimidad porque anticipáis que algo terminará mal.

Si sientes que la relación está afectando de forma importante a tu bienestar, buscar ayuda psicológica puede ser una forma de comprender lo que ocurre y valorar qué necesitas.

No es imprescindible que ambos experimentéis el mismo nivel de malestar para reconocer que existe una dificultad que merece atención.

¿Es necesario que los dos queramos acudir a terapia de pareja?

Una situación frecuente es que uno de los miembros considere que necesitáis ayuda mientras el otro no esté convencido.

Quizá tu pareja piensa que los problemas se resolverán solos, tiene dudas sobre la terapia o teme que el profesional se posicione a favor de uno de los dos.

Es importante que ambos podáis expresar vuestras expectativas y preocupaciones.

Para desarrollar un proceso de terapia de pareja conjunta, la participación voluntaria y la disposición a trabajar son aspectos importantes.

Si tu pareja no quiere acudir, puedes solicitar orientación psicológica individual para comprender cómo te está afectando la situación, explorar tus necesidades y valorar tus opciones.

No puedes hacer el trabajo de dos personas, pero tampoco necesitas esperar a que tu pareja cambie de opinión para empezar a cuidar de tu bienestar.

¿Cómo es la primera sesión de terapia de pareja?

Una de las dudas más habituales antes de acudir a consulta es qué ocurre durante la primera sesión.

Quizá te preocupa que tengas que contar detalles íntimos delante de tu pareja o que la psicóloga termine dando la razón a uno de los dos.

La primera entrevista es un espacio de evaluación y conocimiento de vuestra situación. Su organización concreta puede variar según la profesional, las necesidades de la pareja y el motivo de consultaHola, Rocío! Qué ilusión me hace leer tu mensaje. Me alegra muchísimo saber que desde las primeras sesiones te hayas sentido con tanta confianza para ir integrando nuevas herramientas y formas de desenvolverte en tu día a day. De eso se trata la terapia: de avanzar a tu ritmo con recursos prácticos. ¡Muchas gracias por tu confianza

Valoraremos qué objetivos queréis trabajar

Antes de comenzar un proceso, es importante explorar qué espera cada miembro de la terapia.

Quizá uno desea mejorar la comunicación mientras que el otro necesita comprender si quiere continuar.

No es necesario que lleguéis con objetivos perfectamente definidos. Parte del trabajo inicial puede consistir precisamente en identificar qué necesitáis y qué posibilidades existen.

A partir de esta evaluación, la profesional podrá plantearos una propuesta de intervención adecuada a vuestra situación.

 

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¿Qué pasa si tenemos versiones completamente diferentes de lo ocurrido?

Es frecuente que las parejas lleguen a consulta con interpretaciones distintas de los mismos acontecimientos.

Uno recuerda una conversación como un intento de acercamiento, mientras que el otro la vivió como un reproche.

También puede ocurrir que una persona considere que ha hecho muchos esfuerzos por mejorar la relación y la otra sienta que sus necesidades siguen sin atenderse.

La terapia no consiste simplemente en decidir cuál de las dos versiones es correcta.

Puede ayudar a explorar qué significado atribuye cada persona a lo que ocurre, cómo responde ante las dificultades y qué cambios necesita la relación.

Esto no significa que todos los comportamientos sean equivalentes ni que ambas personas tengan siempre la misma responsabilidad. Los hechos, los acuerdos incumplidos y las conductas que generan daño también deben tenerse en cuenta.

¿Cuándo no es recomendable iniciar una terapia de pareja conjunta?

La terapia de pareja no es la intervención adecuada para todas las situaciones.

Cuando existen amenazas, intimidación, violencia o control coercitivo, es importante valorar primero la seguridad de la persona afectada y buscar apoyo especializado.

En estas circunstancias, plantear el problema únicamente como una dificultad de comunicación compartida puede ser inadecuado e incluso aumentar el riesgo.

Tampoco se debe presionar a una persona para participar en terapia conjunta cuando no desea hacerlo.

Una valoración profesional individual puede ayudar a identificar qué tipo de apoyo resulta más apropiado para cada situación.

Terapia de pareja en Santander: ¿cómo podemos ayudaros?

No es necesario esperar a que vuestra relación esté al límite para buscar ayuda psicológica.

A veces, acudir a consulta permite abordar dificultades que llevan tiempo presentes. En otras ocasiones, ayuda a comprender una crisis reciente o a tomar decisiones sobre el futuro de la relación.

En Clínica de Psicología Rocío Díaz contamos con un equipo de psicólogas generales sanitarias que ofrece terapia de pareja en Santander y online.

Podemos acompañaros cuando existen dificultades de comunicación, conflictos recurrentes, distanciamiento emocional, problemas de confianza o cambios vitales que están afectando a vuestra relación.

Si estáis valorando acudir a terapia de pareja, podéis solicitar una primera llamada informativa gratuita para explicarnos brevemente vuestra situación, resolver vuestras dudas y conocer cómo trabajamos.

Pedir ayuda no significa que vuestra relación haya fracasado. Puede ser una oportunidad para comprender qué está ocurriendo y decidir qué necesitáis a partir de ahora.

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